Errores comunes al elegir un NAS de gama de entrada que debes evitar
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Consideraciones al comprar un NAS de gama de entrada
La adquisición de un NAS (Network Attached Storage) de gama de entrada puede ser una opción económica para quienes desean almacenar datos o gestionar copias de seguridad. Sin embargo, es fundamental evaluar ciertas características que podrían limitar su rendimiento y funcionalidad en el futuro.
Procesador insuficiente
Uno de los principales aspectos a considerar es el procesador. Muchos modelos de gama de entrada vienen equipados con procesadores antiguos y de bajo rendimiento. Es esencial optar por un procesador que no tenga más de tres años desde su lanzamiento, ya que la evolución tecnológica en este ámbito es rápida. Los procesadores más modernos no solo ofrecen mayor potencia, sino que también son más eficientes energéticamente. Además, algunos modelos incluyen NPU (Unidad de Procesamiento Neural) para tareas de inteligencia artificial, como el reconocimiento facial, lo que mejora la experiencia al usar aplicaciones como Google Fotos en local. Asimismo, procesadores que integran GPU permiten la transcodificación de vídeo por hardware, lo que es crucial para aplicaciones como Plex Media Server, evitando sobrecargas en la CPU.
Limitaciones de la memoria RAM
Otro punto crítico es la memoria RAM. Muchos NAS de gama baja cuentan con RAM de 2GB que está soldada a la placa base, lo que impide cualquier posibilidad de ampliación. Para un rendimiento óptimo, se recomienda un mínimo de 4GB de RAM, con opción a expansión futura. La memoria RAM influye significativamente en la capacidad del sistema operativo para manejar múltiples tareas simultáneamente, por lo que elegir un NAS con RAM ampliable es una decisión acertada.
Conectividad y velocidad
La conectividad es igualmente importante. Un NAS que solo ofrezca un puerto Gigabit Ethernet se queda corto en comparación con las velocidades que se pueden alcanzar con los estándares más recientes como el Wi-Fi 6. Con un puerto 2.5G Multigigabit, se pueden alcanzar velocidades de hasta 2,4Gbps, lo que resulta en transferencias de datos mucho más rápidas. Por ejemplo, mientras que un NAS con puerto Gigabit podría tardar aproximadamente 17 minutos en transferir 100GB, un dispositivo con puerto 2.5G podría completar la misma tarea en menos de 8 minutos.
Sistemas operativos a considerar
A la hora de elegir un NAS, es crucial analizar también el sistema operativo que incorpora. Algunos sistemas pueden ser muy limitados en cuanto a aplicaciones compatibles, lo que restringe la funcionalidad del dispositivo. Synology DSM y QNAP QTS son opciones destacadas, ya que ofrecen amplias tiendas de aplicaciones y flexibilidad. En contraste, algunos sistemas operativos de marcas menos conocidas pueden carecer de soporte para aplicaciones como Docker, lo que puede limitar aún más las capacidades del NAS.
Resumen
En conclusión, al elegir un NAS de gama de entrada, es esencial evitar procesadores obsoletos, RAM soldada que no se puede ampliar y conexiones de red inadecuadas. Priorizar estos aspectos asegurará una mejor experiencia de uso y evitará gastos adicionales en un futuro cercano. Optar por un dispositivo que ofrezca un equilibrio entre rendimiento y capacidad de expansión es clave para sacar el máximo provecho a la inversión realizada.