Aumento del riesgo de persistencia en contenedores: atención necesaria

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La persistencia en contenedores: un nuevo reto

En el análisis de intrusiones en infraestructuras Linux modernas, se ha evidenciado un patrón inquietante: muchas veces, el ataque no implica malware tradicional ni servicios obvios. En su lugar, se observa un enfoque más sutil, donde un contenedor es lanzado por systemd, integrándose como si fuera parte del sistema operativo.

El proceso de configuración

Generalmente, el atacante ya ha ganado acceso al host. En lugar de instalar herramientas maliciosas directamente, crea un contenedor que actuará como un punto de control interno. Este contenedor es sencillo pero efectivo. Por ejemplo, se puede crear un contenedor básico utilizando un `Dockerfile`:

```bash FROM alpine:latest RUN apk add --no-cache bash curl iputils iproute2 WORKDIR /opt/runtime CMD ["/bin/bash"] ```

Una vez construido, el contenedor es creado y preparado para ser gestionado por systemd:

```bash docker create --name system-runtime-helper system-runtime ```

Integración con systemd

La verdadera persistencia se establece cuando el contenedor se vincula con systemd. Esto se logra registrando el contenedor como un servicio del sistema, permitiendo que se inicie automáticamente en cada arranque:

```bash sudo nano /etc/systemd/system/system-network-runtime.service ```

El contenido del archivo de servicio podría ser:

```ini [Unit] Description=System Network Runtime After=network-online.target docker.service Wants=network-online.target

[Service] Type=simple ExecStart=/usr/bin/docker start -a system-runtime-helper ExecStop=/usr/bin/docker stop system-runtime-helper Restart=always

[Install] WantedBy=multi-user.target ```

Después de habilitar el servicio, el contenedor arranca en cada inicio del sistema, lo que le permite operar sin levantar sospechas. Este método es menos detectable ya que muchos servidores modernos utilizan contenedores.

Actividades dentro del contenedor

Lo crucial es lo que hace el contenedor una vez activo. Este puede mapear la red interna de la organización, facilitando a los atacantes la recopilación de información crítica. Comandos como `ip route`, `ip a` o `curl` para explorar servicios internos son comunes en estos escenarios.

Técnicas avanzadas de evasión

En ataques más sofisticados, el contenedor puede configurarse para no arrancar siempre, sino solo en ciertas condiciones, como el uso de un script que verifica la presencia de una dirección IP específica en la red. Esto permite que el sistema pueda parecer limpio durante un análisis externo, mientras que la persistencia se activa en el entorno correcto.

```bash sudo nano /usr/local/bin/system-runtime-check

#!/bin/bash if ip route | grep -q "10.10."; then /usr/bin/docker start system-runtime-helper fi ```

Este enfoque complica la detección por parte de los SOC, ya que el tráfico generado permanece dentro de la red de la empresa, lo que dificulta su identificación como actividad maliciosa.

La creciente adopción de esta técnica

La proliferación de estas técnicas de persistencia se debe, en gran medida, a cómo están diseñadas las infraestructuras modernas. La presencia de systemd y numerosos contenedores activos hace que un contenedor adicional pase desapercibido, especialmente si es gestionado por systemd. Esto presenta un desafío significativo para los equipos de seguridad, que deben adaptarse a métodos de ataque cada vez más sofisticados.

Conclusión

La evolución de las técnicas de persistencia en contenedores subraya la necesidad de que las organizaciones revisen y fortalezcan sus medidas de seguridad. La integración de contenedores en la infraestructura debe ser monitoreada de cerca para mitigar el riesgo de intrusiones y mantener la integridad de las redes internas.

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